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Usuario :    Reclaman los holdouts ante el G-8 por sus bonos en de . . .
 
 
 

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Piden que rechace el modelo argentino de canje de la deuda

 

  • Vinculan su situación con la del Club de París y piden que se respete el papel del FMI en la renegociación

  • Alertan sobre los "graves riesgos del estilo argentino"

WASHINGTON.- Los acreedores internacionales de la Argentina no se quedan quietos. En un carta dirigida a la canciller alemana, Angela Merkel, ahora le piden que incorpore la deuda que continúa en default a la agenda de la reunión del selecto Grupo de los Ocho (G-8), en la que será la anfitriona de los líderes del mundo del 3 al 6 de junio.

"Los miembros del G-8 pueden proteger la integridad del sistema global de préstamos para acreedores y deudores por igual", planteó el movedizo Grupo Estadounidense de Tareas sobre la Argentina (ATFA, según sus siglas en inglés), que para atraer su atención vinculó los reclamos de los holdouts con el Club de París y con los coqueteos de Ecuador con el default.

Sus líderes, Robert Shapiro y Nancy Soderberg, dos ex funcionarios de alto rango durante la presidencia de Bill Clinton, alertan a Merkel que el gobierno argentino "desafía las reglas y normas establecidas del financiamiento internacional".

Eso lo ejemplifican con su nula relación con el Fondo Monetario Internacional: "Se rehúsa a permitir que el FMI juegue su rol, valorado y establecido, de asesoramiento en las negociaciones".

Quieren un diálogo

"Le urgimos que se oponga al modelo de reestructuración [de la deuda] de la Argentina y urja a Buenos Aires a abrir un diálogo con sus inversores para alcanzar una resolución justa y equitativa de su deuda privada, así como de sus obligaciones con el Club de París", plantean.

Las probabilidades de que el Gobierno abra una negociación con los holdouts son inexistentes antes de las elecciones presidenciales de octubre, coincidieron ayer el consultor Federico Thomsen; el vicepresidente de JP Morgan Chase, Vladimir Werning, y el director del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), Miguel Braun.

Los tres analistas, consultados por el centro Interamerican Dialogue de esta capital, vislumbran alguna chance más en los próximos años. Y a eso apuntan los líderes de ATFA. "Mi visión personal es: dos años", dijo ayer Shapiro, durante su gira por Alemania.

Por eso, la carta consolida la estrategia de dos vías que implementó en los últimos meses en su pugna con la Casa Rosada.

Por un lado, presiona sobre la administración Bush, en especial sobre el Departamento del Tesoro. Para eso armó una campaña que ya depositó 2000 cartas de bondholders sobre el escritorio del secretario Henry Paulson y redobló su lobby sobre el Congreso, para que complemente su presión sobre los funcionarios del Ejecutivo.

La administración Bush aún no adoptó una posición oficial sobre las negociaciones entre el Club de París y la Argentina. Ni siquiera inició su proceso interagencias para definirla, según indicaron fuentes oficiales a LA NACION.

Esperará hasta que el gobierno argentino presente su propuesta, aunque ya señalan que Estados Unidos tiene sólo US$ 300 millones de los 5000 millones por renegociar.

Al tanto de esto, el segundo eje de la estrategia de ATFA es el internacional.

Armó una "campaña educativa" y estimó que los acreedores italianos perdieron US$ 4300 millones por el default de fines de 2001, cifra que aumenta en otros 6100 millones por las pérdidas de las empresas italianas con inversiones directas en el país.

También en Alemania

Un cálculo similar es el que ATFA expuso ayer para Alemania. Informó que sus "acreedores, contribuyentes y accionistas han perdido unos US$ 5600 millones" en la Argentina.

El encuentro reunió a Shapiro con los directivos de la Primera Sociedad Alemana de Tenedores de Bonos (IGA, en alemán), Stefan Engelsberger y Hans-Wilhelm Brand, en Francfort, antes de que el norteamericano viaje a Berlín para reunirse con "miembros del Parlamento alemán y con funcionarios del Ministerio de Finanzas".

Pero en la carta, cuya copia envió a los jefes económicos de Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Canadá y la propia Alemania, ATFA lanzó otro dardo: "Hay graves riesgos de que otras naciones sigan un «estilo argentino» para reestructura

 
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