Usuario
Contraseña USUARIO NUEVO
Usuario :    La Argentina, El Club de París y los Holdouts 22-02-2008 . . .
 
 
 

viagra prodej cena

viagra

La Argentina ante el Club de París                                                                      Jueves 21 de febrero de 2008

Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/989178

 El gobierno nacional no debería seguir dilatando la posibilidad de un acuerdo con los países acreedores reunidos en el Club de París en función de razones políticas que no se compadecen con la forma en que están construidas las relaciones multilaterales entre prácticamente todos los países del mundo.

El Club de París es un foro que agrupa a acreedores oficiales y se ocupa de coordinar formas de pago y renegociaciones de deudas de entidades gubernamentales que hayan incumplido el pago de compromisos financieros externos. El gobierno argentino está incluido en esta situación desde fines de 2001 y ha sido requerido por este organismo internacional para normalizar su situación, reestructurando su deuda.

No obstante, la posición de las autoridades argentinas, similar en las distintas administraciones que se han sucedido desde la declaración del default , ha sido la de no avanzar formalmente en negociaciones hasta tanto no se destierre una práctica histórica del mencionado club, según la cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe actuar como auditor de un eventual acuerdo. Esta condición ha sido rechazada de plano por el ex presidente Néstor Kirchner y ahora también por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Este requisito no sería necesario si la Argentina decidiese cancelar la deuda vencida con el uso de sus reservas internacionales, algo que el gobierno argentino tampoco está dispuesto a realizar, con buenas razones en este caso.

La cuestión del FMI es básicamente política y no responde a razones entendibles desde el ángulo de la conveniencia del país. Esto se ha corroborado a través de las manifestaciones del ministro de Economía, Martín Lousteau, durante la reciente reunión mantenida con el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, cuando afirmó que la Argentina quiere solucionar el problema pendiente con el Club de París, pero no a cualquier costo político. Con anterioridad, al poco tiempo de asumir su cargo, el ministro Lousteau había declarado que la normalización de la deuda "es importante pero no urgente", como una manera de bajar las expectativas de la presentación de una propuesta de pago inminente.

La normalización de las relaciones con el Club de París sería de gran importancia, más temprano que tarde, toda vez que el arreglo tendría otras consecuencias sobre la política económica que van más allá del propio plan de pagos y su efecto fiscal. La Argentina necesitará este año más de 6000 millones de dólares para cubrir el financiamiento de los pagos de la deuda, pero tiene prácticamente impedido el acceso a los mercados internacionales de crédito porque sigue pendiente aquella normalización. A esta circunstancia negativa se agrega también la hasta ahora inexistente negociación con los acreedores privados que no adhirieron al canje (los llamados hold outs ). Demás está decir que estos últimos han obtenido y seguirán obteniendo sentencias en su favor en tribunales extranjeros y que, aunque no cuenten con activos para ejecutar, establecen explícitamente en el plano del derecho la realidad del default .

El acuerdo sobre la deuda con el Club de París y los acreedores privados impagos permitiría a la Argentina mejorar sustancialmente el clima para atraer inversiones. Se destrabarían créditos y proyectos de inversiones hacia la Argentina, indispensables para aumentar la oferta de productos y aliviar el proceso inflacionario que nos amenaza.

 

A partir de la reunión entre el ministro de Economía y el embajador norteamericano, en la que se acordó "buscar alternativas para normalizar las relaciones de la Argentina con los países del Club de París", nació una nueva oportunidad para avanzar en las negociaciones. Similares mensajes de buena voluntad han provenido de países europeos, aunque en general éstos han introducido además la cuestión de la deuda aún impaga con sus bonistas privados. Sin embargo, esos gestos no son suficientes: son las autoridades argentinas las que tienen la responsabilidad de destrabar la negocia

 
CONTACTENOS

 
Busqueda