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El condenado cambia de radio sin avisar  - 21-04-2008

Por José Luis Espert  

 

En tan sólo una semana, en su gira por EE.UU., el ministro Lousteau comenzó negociaciones por nuevos créditos con organismos internacionales por u$s 15.500 millones, dejó trascender rumores de un nuevo canje de deuda pública y buscó destrabar las negociaciones con el Club de París, con el que mantenemos una deuda en default de u$s 7.000 millones. O sea, salvo los hold outs y el FMI (ADAPD: el FMI recibió un enorme acercamiento: le pagaron todo), casi todos los prestamistas de la Argentina recibieron el acercamiento del gobierno de Cristina de Kirchner.

 

¿Por qué tanta preocupación otra vez por los pagos de deuda pública? La explicación central se encuentra en el superestresante perfil de vencimientos de capital «relevantes» en el período 2008-2011. Es decir, aquellos títulos públicos y préstamos garantizados cuyo pago debe hacerse con cash sin la posibilidad del roll-over automático que tienen los adelantos transitorios del BCRA, las Letras intrasector público y, a veces, algunos organismos internacionales.

 

Entre 2008 y 2011, vencen u$s 30.892 millones de capital, 75,6% más que en 2004-2007, es decir, un promedio de u$s 7.723 millones por año. Teniendo en cuenta que la Argentina es capaz de colocar a Venezuela u$s 1.500 millones anuales y al mercado interno otros u$s 3.000 millones (ADAPD: estamos seguros que Venezuela seguirá tomando bonos argentinos, y en qué condiciones lo haría?. Quiénes en el mercado interno?: AFJP y Bancos?, con qué consecuencias)- (los mercados externos se encuentran aún cerrados para la Argentina por los hold-outs y el nuevo default que constituye el dibujo en la inflación del INDEC), si se repitiese para 2008-2011 la estructura de desembolsos y pagos de capital con los organismos internacionales de 2006 a 2007, el gobierno tendría un «agujero» de financiamiento de u$s 7.306 millones ( considerando una colocación neta de deuda intrasector público -ANSeS, AFIP y Lotería Nacional- de u$s 1.260 millones), 50% mayor que el «rojo» de 2004-2007, de u$s 4.831 millones.

 

¿Cuál es la gran diferencia de fondo, tanto cuantitativa como cualitativa, entre ambos períodos? El resultado de ingresos menos gasto público. El mejor año fiscal del modelo productivo fue 2004 con un superávit, después del pago de intereses e incluyendo a las provincias, de 3,7% del PBI. Sin mentiras y a pesar de que la economía siguió creciendo fuerte hasta 2007, el año pasado hubo un déficit fiscal de 0,6% de PBI y aunque los primeros dos meses de 2008 mostraron una (bienvenida) desaceleración del crecimiento del gasto público, marzo volvió a ubicarse en el disparatado promedio de 2007 de casi 40% anual. Probablemente por eso, en estos días Economía tiró la versión de que a fin de año crecería «sólo» 24%. Las promesas de ayer son las mentiras de hoy, y así en un círculo interminable.

 

La pérdida del verdadero superávit fiscal, el activo (¿ heredado?) más importante del gobierno de Cristina de Kirchner, sucede con crecimiento económico y una presión impositiva récord sobre el sector en blanco (49,7% estimada para 2008, mayor que el promedio del G-7). Tal ha sido el estrangulamiento impositivo sobre los sectores que sí pagan impuestos, que incluso ha llevado a una desaceleración en la actividad económica, siendo el campo, hoy, el caso más ejemplar de esta situación; siguiendo casi al pie de la letra el fenómeno descrito por el economista Arthur B. Laffer.

 

Es por esta combinación de vencimientos (netos de colocaciones) importantes en ausencia de superávit fiscal, ni margen para aumentar aún más la presión impositiva sin que caiga la actividad económica (lo que puede llevar a un deterioro todavía mayor del contexto fiscal), que el gobierno decidió recurrir una vez más a la dádiva de los organismos internacionales, más particularmente, el BID y el BIRF (Banco Mundial). A éstos se les requirieron programas de desembolsos por u$s 8.000 millones y u$s 7.500 millones para los próximos cuatro años. Dado que en promedio, entre 2004 y 2007, la Argentina cancel

 
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