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Usuario :    Una nueva confiscación del patrimonio de los particulares en . . .
 
 
 

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Una nueva confiscación del patrimonio de los particulares en ciernes – 6-11-08

1.-INTRODUCCIÓN

2.- DESARROLLO

3.- CONCLUSIONES

1.- INTRODUCCIÓN

Este nuevo proyecto impulsado por el Ejecutivo representa una apropiación ilegítima de los fondos de los aportantes al sistema privado de jubilaciones y pensiones: una nueva confiscación y atentado a la seguridad jurídica. La Argentina está muy lejos de ser una República en la que se respete el marco institucional, y se deje de gobernar por impulsos, emociones, o intereses sectoriales. La conducta que demuestran los funcionarios, tanto del Ejecutivo como del Legislativo que respaldan este intento de apropiación, es al menos irresponsable, con un pueril intento de disimulo con cosmética y demagogia.

El tema de las AFJP toca directamente a quienes trabajan en ellas, a los que las administran y a los aportantes futuros jubilados, y a toda la sociedad, que ve indefensa comprobando como, uno a uno, se afectan sus derechos constitucionales: lo que se está tomando es dinero de un futuro para ser utilizado sin ningún grado de resguardo, en forma unilateral, autoritaria, sin tener el menor respeto por la opinión de los dueños de esos fondos.

Los legisladores en sus juramentos de asunción de cargos se comprometieron a un desempeño que asegure lo mejor para la Nación y no para la corporación política que los comanda. Por ello se aspira a que recapaciten, y tomen los resguardos que garanticen el respeto al orden institucional establecido y el respeto por los derechos de los ciudadanos garantizados en nuestra Constitución Nacional. Se entiende que una nueva alteración del orden republicano, que de esto se trata al pasar el Congreso a ser una escribanía del Ejecutivo, es sumamente peligroso porque se pierde toda la consistencia que deben darnos las instituciones de la República como garantía. No alcanza con festejar la democracia, hay que ejercerla, no prostituirla en función de intereses mezquinos y sectoriales. Hay que gobernar para las futuras generaciones, para tener una República seria, confiable, que sea respetada por sus patrones de conducta, y así pueda asegurar oportunidades y seguridad para todos sus habitantes honestos. Es el Estado quien debe ser garante de la seguridad social de todas las personas; pero tenemos un Estado ausente, cuyos Gobiernos se suceden en un ejercicio de apropiación y expropiación, y no de regulador y garante.

En el Desarrollo de este informe se intenta explicar por qué no se confía en el Estado como administrador y garante, y a qué se aspira en el control y auditoría de la gestión privada.

2.- DESARROLLO

Nuestro país tiene una triste historia del sistema de jubilaciones desde su implementación por el entonces presidente Juan Domingo Perón, en su período de gobierno de mayor bonanza: en los años 40.

En aquel momento, representó un real avance social para el país, y benefició a millones de compatriotas que tuvieron en ella la esperanza de un resguardo para su vejez, sobre todo aquellos conciudadanos más humildes que no tuvieron ni tienen capacidad de ahorro, ni los medios ni conocimientos para mantener los mismos. Esto es lo importante y lo que queda en la memoria del pueblo.

Sin embargo, la endeble calidad institucional de nuestro país, mostró al poco tiempo los límites de este progreso, y la necesidad que tiene la población de defender los derechos adquiridos. Fue el mismo Perón quien durante 1952 expropió las Cajas Gremiales de Jubilación, e instauró el manejo estatal de la jubilaciones apropiándose de los fondos, y entregando un bono a cien años con un interés del 1% anual, que al ser en moneda local, significó la rápida licuación de los mismos. Pero de todos modos el sistema siguió y el estado cumplió con el pago de las jubilaciones, aunque estas fueran disminuidas.

En los 60, el Gobierno militar de Onganía repitió a su manera la apropiación de los fondos previsionales, y más tarde, la hiperinflación en los últimos meses del gobierno de Alfonsín, licuó nuevamente las jubilaciones reduciéndolas a un poder adquisitivo ridículo al no ajustar su monto. A tal punto que en la experiencia de todos quedó grabado, que al jubilarnos, recibíríamos solamente migajas.

Esta tris

 
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