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Usuario :    Un país condenado – 27-05-2009 . . .
 
 
 

bentelan per sinusite

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Leyendo el artículo de opinión que a continuación se acompaña, y siguiendo los acontecimientos, nos cabe una reflexión, que no es novedosa pero no por ello menos  válida.

 

Hoy muchos sectores de la vida nacional parecen sorprenderse de la habilidad de los Kirchner y sus amigos corresponsables, para haber llevado a nuestro país a la situación de aislamiento internacional y de ruptura institucional en que hoy se encuentra.

 

Pero el camino seguido por el grupo gobernante no empezó recientemente, sino con el advenimiento al Poder Ejecutivo de Néstor Kirchner allá por el 2003, continuando la política de incumpliendo de los compromisos asumidos por el Estado nacional con anterioridad a esa fecha. Cabe entonces la pregunta: ¿en qué país estuvieron los que hoy parecen sorprendidos por las políticas kirchneristas?. ¿Dónde estuvieron aquéllos que fueron beneficiados por políticas circunstanciales de bonanza económica, y otros que permitieron, con su complacencia  e ignorancia, el acentuamiento de la inseguridad jurídica y el mayor perjuicio causado a otros sectores de la sociedad?.

 

ADAPD advirtió desde el primer momento que el desconocimiento y la discriminación en el incumpliendo de contratos, llevaría a la Argentina a una situación de falta de inversiones genuinas de largo plazo, sin acceso al crédito, con fuga de capitales, incremento de la carga impositiva para alimentar la caja, con un sostenido deterioro de la calidad de vida de la población. El espejismo del crecimiento coyuntural a tasas chinas enmascaró la lectura de la realidad para algunos sectores inocentes, pero hubo otros en capacidad de darse cuenta que callaron en actitud cómplice.

 

Hoy muchos de esos sectores cómplices advierten que la crisis nacional estaba instalada antes de la internacional, y que la Argentina es un país fuertemente dañado en su voluntad constitucional republicana. No creemos en esta sorpresa. El grupo gobernante no estuvo solo en este mar de decisiones que nos conduce a la profunda recesión que azota a nuestro país, y que genera mayor pobreza e indigencia en forma cotidiana. Aquella pobreza e indigencia que desde la tribuna decían atenuar con la redistribución de la riqueza ajena, olvidando cómo se construye un país serio, con credibilidad institucional y valores republicanos que sí permiten generar riqueza genuina a través de la confianza.

 

Muchos de los que hoy constituyen el autodenominado arco opositor, no sólo político sino también empresarial y sindical, forman parte de los complacientes y entusiastas defensores de este modelo de exclusión social,  que lamentablemente se profundizó con los Kirchner pero que no comenzó con ellos. Estos sectores son también responsables por silencio e inacción, de las consecuencias que para la nación tienen y tendrán las políticas delictivas de acumulación de poder y riqueza en determinados sectores, en perjuicio de otros más débiles y distraídos.

 

Si la sociedad no reacciona, deja el individualismo de lado, y no exije sin descanso que se cumpla la Constitución Nacional, comenzando por crear un Poder Judicial independiente del poder político de turno, en todos sus fueros y niveles, no habrá solución a las crisis que nos aquejan cada vez con mayor frecuencia y gravedad. La sociedad ausente permite estos excesos de poder, que existen porque hay impunidad.

 

Muchos políticos que han desempeñado cargos públicos están sospechados de haber incrementado su patrimonio e

 
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