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Usuario :    La gente pidió seguridad jurídica – 30-06-2009 . . .
 
 
 

(ADAPD: legisladores que no pertenecen precisamente a las huestes del Frente para la Victoria, también votaron por violaciones a la propiedad privada como es el caso de la expropiación de  los aportes de los futuros jubilados a las AFJP; como fue también el apoyo el apoyo a la Ley Cerrojo, que inconstitucionalmente despoja a los tenedores de bonos en default de la posibilidad de recobrar su patrimonio. Esta situación logró la adhesión de esta Corte Suprema de Justicia de la Nación, con su fallo Galli, demostrando que no es independiente del poder político. El cumplimiento de los contratos es la base de la seguridad jurídica anhelada; no estamos seguros de la voluntad de algunos legisladores –actuales y futuros- al apego a dicha consigna. A veces por cuestiones ideológicas poco prácticas, otras por ignorancia, y otras veces por intereses, lo concreto es que no aparece en el horizonte cercano una aspiración por recobrar la seguridad jurídica, y esto pasa sin duda alguna por la independencia de los poderes del Estado y por el respeto a los contratos sin excepción).

 

Por Adrián Ventura

Especial para lanacion.com Martes 30 de junio de 2009

 

 

La derrota del oficialismo es una oportunidad para introducir en el estilo de gestión presidencial algunos cambios que deberían estar orientados a recuperar la seguridad jurídica.

 

Durante los últimos años, el Gobierno tomó muchas medidas inconsultas y arbitrarias: buscó cambiar unilateralmente el régimen de retenciones, expropió empresas, confiscó cuentas previsionales de las AFJP, se entrometió en el directorio de grandes firmas, manipuló los datos del INDEC, alteró las reglas electorales para anticipar los comicios y para promover el engendro de las candidaturas testimoniales.

 

Se puede suponer que el voto popular que castigó al Gobierno en los comicios fue un voto a esas políticas.

 

No todo está perdido para la Argentina. Los argentinos tenemos una esperanza.

 

Podemos tener la esperanza de que los argentinos aprendimos una lección: así como en los ochenta aprendimos el valor de la democracia y, en los noventa, aprendimos a valorar la estabilidad económica, ahora estamos aprendiendo a valorar el consenso y la estabilidad de las reglas de juego, es decir, el respeto de la seguridad jurídica.

 

Nuestra Constitución dice que hay que respetar las leyes electorales, el derecho de propiedad, la libertad de expresión y, en suma, una serie muy conocidas de principios democráticos. El programa es conocido. Sólo hace falta cumplirlo.

 

La alteración de las reglas de juego hizo que el gobierno, durante los últimos años, perdiera legitimidad. El gobierno, ahora, tiene la oportunidad de reconstruirse desde el respeto a las reglas de juego constitucionales y liberales y abandonar sus ensueños totalitarios.

 

 
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