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Usuario :    Un país muy frágil – 27/08/2009 . . .
 
 
 

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(ADAPD: publicamos este artículo como uno más de opinión en distintas áreas que conducen a una única conclusión: la Argentina profundiza cada día la inseguridad jurídica. Esto quiere decir que la democracia no existe como forma de gobierno, sino que es una fantasía que solamente permite a los ciudadanos votar cada tanto. Votar, pero sin opciones verdaderas por los acuerdos perversos entre sectores de poder, y sin que los legisladores electos por listas sábana y los jueces sujetos a un Consejo de la Magistratura de corte político, todo manejado por quiénes mueven los hilos del Ejecutivo, puedan ejercer sus deberes de funcionarios públicos respetando la Constitución Nacional. Esta inseguridad jurídica se traduce en la práctica, en una limitación cada vez más grave de los derechos de los habitantes de nuestro país, esto es una limitación al derecho de propiedad, al derecho a la educación, a la salud, al trabajo... y al final, a la libertad de elección que un país libre y serio debería contener. La corrupción se ha enquistado en los valores de la sociedad, la falta de ética es una constante entre aquellos que cambian de discurso como de vestimenta. La mentira, la descalificación personal del que piensa distinto sin discutir ideas, la búsqueda de enemigos comunes y paradigmas tan populistas como falsos, han signado los últimos años de la vida nacional, con espejismos de bienestar que solo resultaron circunstanciales porque han estado vacíos de planificación consensuada de largo plazo. Los diagnósticos abundan, varios por día, incluso desde quienes apoyaron en su momento esta carrera hacia la corrupción. Lo que no se perciben son soluciones. Qué es lo que debe hacerse para evitar que quienes acceden al gobierno, cumplan con sus deberes constitucionales en beneficio de la sociedad y no en su propio beneficio. Cuál es el camino, quiénes deberían hacerlo, quiénes son responsables por liderar el camino de convertirnos en un país serio?. En un país que sea creíble, con reglas de juego claras que se respeten aunque cambie el color político de los gobernantes o sea que se garantice la continuidad jurídica del Estado. Un país en el cual se respeten los derechos de cada uno y de todos, en el cual se cumplan los compromisos asumidos para atraer inversiones productivas que generen trabajo y bienestar generalizado, para que no haya que recurrir a dádivas humillantes que compran votos y anulan el futuro de las generaciones por venir.  ¿Adónde están los responsables de generar este cambio que necesitamos?. No hay más tiempo, la crisis de valores se profundiza cada día, y con ella se generan más pobres sin oportunidades, y se desalienta a aquellos con ganas y posibilidades de crecer. La solución no pasa ya por diagnósticos, pasa por recuperar la dignidad perdida y ponerse a trabajar, consensuar un plan como el que han seguido los países del mundo que han crecido, brindando oportunidades reales a su población. No hay magia, debe haber honestidad y humildad, vocación de servicio y de respeto por los derechos ajenos. Y no habrá un mesías, somos nosotros quienes debemos exigir el cambio.)

 

 

Temas de la justicia - Por Adrián Ventura - Publicado en edición impresa  de La Nación

 

La Argentina vive una crisis institucional de singular caladura: no sólo nuestra democracia quedó reducida a un mecanismo electoral, sino que el Gobierno, amén de ejercer el poder en contra de la Constitución, la está vaciando de sustancia. El país, por obra del poder político y por la inacción de la oposición, se doblega como un cuerpo sin esqueleto.

 

Los hechos son elocuentes. El Gobierno tiene la atribución de presentar proyectos de ley, pero hoy la usará para apropiarse de la libertad de expresión, algo más grave que el supuesto secuestro de los goles que alegó para desbaratar un contrato de la AFA con un grupo de medios.

 

La primera mandataria presentará un proyecto de ley sobre medios que peca del intervencionismo que caracterizó a la viej

 
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