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Un pacto de corto aliento y de sabor amargo con el FMI

Por Marcelo Bonelli

Los delegados de los países desarrollados cuestionaron la prórroga negociada por la titular del Fondo y la Casa Rosada, ya que no se vislumbran cambios en el INDEC.

21/09/12

Una decena de miembros del directorio del Fondo Monetario Internacional cuestionó duramente a Christine Lagarde por la prórroga que pactó con la Casa Rosada para que la Argentina normalice y transparente las cifras del INDEC. Le dirigieron una nota interna y privada a la jefa del organismo, en la que manifestaron su oposición conjunta al acuerdo que la cúpula del FMI hizo con Cristina Kirchner.

Entre los delegados que suscribieron el reclamo se encuentran los poderosos directores de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Holanda, Japón e Italia. Según fuentes del FMI, en esa escueta nota secreta se objeta el convenio político para evitar sanciones, básicamente con un argumento de peso: no existe ningún indicio concreto de que antes de diciembre Argentina abandone la actual manipulación estadística .

El enfrentamiento generó una fuerte fractura dentro del Fondo en relación con la Argentina, y esto puede afectar futuras decisiones del G-20, del Club de París y del propio FMI . La posición crítica de la misiva avaló el texto del documento técnico que redactó el Departamento de Estadísticas del Fondo. Con la firma de su titular, Adelheid Borgi-Schmelz, el “paper” dice sin anestesia que: –El INDEC subvalúa los precios que incorpora para manipular el índice de inflación.

–El actual indicador tiene serias inconsistencias metodológicas.

–Así, maniobrando con la inflación, el Gobierno logra un crecimiento del PBI mayor al real. También minimiza la pobreza y la indigencia.

–El manoseo podría intentar ocultar los desequilibrios macroeconómicos de Argentina. Como ocurrió en Grecia.

–No hubo ninguna colaboración de los funcionarios argentinos para corregir las distorsiones.

Pero Lagarde intentó frenar el embate y justificó la connivencia en una cuestión política: aplicar el voto de censura implicaría poner en marcha una desafiliación de Argentina del FMI, algo que Cristina Kirchner utilizaría como bandera electoral el año próximo .

Lagarde negoció la prórroga de tres meses con Hernán Lorenzino. El ministro se comprometió a dar señales, para reflotar el viejo proyecto del índice nacional de precios. Aunque tiene bajísima credibilidad internacional, dijo que hablaba en nombre de la Presidenta.

Habría prometido a la jefa del FMI un eventual contacto confidencial con la ella durante la inminente estadía de Cristina en Washington y Nueva York. Este pacto político ya se manifestó en un hecho concreto: ni Cristina, ni ningún funcionario salió a responder el igualmente fuerte comunicado del FMI.

Hubo silencio, a pesar del lacerante y agraviante texto interno contra el país.

En la Casa Rosada se conoció el detalle del encuentro y la ofensiva, por primera vez, de la delegada del Tesoro de los Estados Unidos: Meg Lundsager cambió su mesura habitual y se sumó a los cuestionamientos.

Según el informe confidencial que elevaron Alfredo Mc Laughlin y Sergio Chodos, también estuvo intransigente Humbert Temmeyer, el director de Alemania. En Bonn no perdonan que la Casa Rosada haya lanzado un ataque contra la acción de Repsol –la principal de la Bolsa de Madrid– cuando Angela Merkel trataba de estabilizar las finanzas de España. Ya Alemania había formulado una advertencia en el Club de París y su delegada Ulrike Metzger votó el 29 de agosto, en el BID, en contra del otorgamiento de un préstamo a la Argentina. El “memo” confidencial de Mc Laughlin también dice que hubo quejas del japonés Daikichi Momma y del holandés Menno Snel. Carlos Pérez Vardia, de México, y Paulo Batista, de Brasil, no ensayaron ninguna defensa por Argentina.

Entre Lagarde y la Casa Rosada se concretó un acuerdo para ganar tiempo. No hay solución de fondo.

Porque tanto la titular del FMI como Lorenzino saben que el Gobierno no corregirá nada en el INDEC.

Ayer, el proyecto de Presupuesto confirma que no habrá cambios en la manipulación estadística. Proyecta una inflación del 10,8% que sólo se puede lograr, dibujando los datos.

El atropello de Guillermo Moreno a las entidades de defensa de consumidores ratifica que el Gobierno está dispuesto a todo con tal de que no se blanquee la inflación . Moreno insultó y maltrató a Sandra González, una histórica defensora de los consumidores. Lo hizo cuando ella lo interrogó: ”Secretario, ¿me puede decir, cuál es su definición de ética?” Moreno se irritó y empezó a los gritos: “ Vos sos radical, andate de acá. Echenla ”. Y terminó con un grosero insulto.

El Gobierno está atrapado y no puede sincerar la inflación porque sería reconocer su fracaso para controlar los precios de los alimentos. Además, habilitaría un reclamo internacional por el pago de los bonos. S acarse la máscara inflacionaria también dejaría al descubierto el grave desequilibrio que tiene la economía y la impericia del equipo económico, que dilapidó las bases reales de crecimiento instrumentadas por Néstor Kirchner.

Los funcionarios están impotentes, salvo para luchar por espacios de poder.

La “mala praxis” de Axel Kicillof llevó a la propia Presidenta a realizar un anuncio y dos correcciones –en 60 días– sobre las exportaciones de biodiésel. A su vez, Kicillof decidió arremeter otra vez contra Miguel Galuccio: el día que el titular de YPF salió a buscar inversores privados al exterior, el viceministro hizo una conferencia de prensa para marcarle la cancha y reivindicar el rol del Estado.

El mensaje quedó claro ayer, al conocerse que el Presupuesto confirma una decisión clave: el Gobierno ratifica toda su estrategia, atraso cambiario incluido , y no hará ninguna corrección en las desviaciones macroeconómicas.

Copyright Clarín, 2012
 
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