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Usuario :    NUEVO PARADIGMA: EL FIN DE LAS CRISIS 4-4-06 . . .
 
 
 
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CONSULTORA EXANTE. ECONOMÍA, FINANZAS Y NEGOCIOS CORPORATIVOS 

4 de abril de 2006

NUEVO PARADIGMA: EL FIN DE LAS CRISIS *

Por el Lic. Aldo. M. Abram 

Con la caída del muro de Berlín y la URSS, algunos se apresuraron a anunciar el “fin de la historia”. Ahora, muchos pronostican el fin de las crisis, ante el auge que vive el mundo en los mercados de activos financieros e inmobiliarios, basado en una gran liquidez internacional, economías del este de Asia que crecen fuertemente en la medida que avanzan hacia el capitalismo y el empuje de unos EE.UU. que gastan más allá de sus posibilidades. Dadas las grandes ganancias de los inversores y la bonanza que ha traído a los países de América latina, ha surgido la necesidad de los analistas y economistas del mundo de justificar el por qué esta bonanza puede durar eternamente. ¿Será verdad, o será sólo la necesidad de creer que las ganancias, y los árboles, pueden crecer hasta el cielo?

Sumémonos al mundo. Las crisis no existen…, pero:

a) EE.UU.: Ante el estancamiento que vivió su economía desde finales de 1999 y los bajos índices inflacionarios, la Reserva Federal (el banco central estadounidense) decidió bajar sus tasas de interés desde 6% a apenas un 1% en el tercer trimestre de 2003. El resultado fue exitoso y se revirtieron las tendencias deflacionarias y la evolución negativa del PBI. Sin embargo, a partir de 2001, el gobierno de EE.UU. pasó a tener un rampante déficit presupuestario y la economía empezó a crecer fuertemente. Ambas cosas implicaron un importante aumento de la demanda crédito y una presión al alza de las tasas de interés. La Reserva Federal se negó a convalidar este aumento y mantuvo sus rendimientos de referencia, lo que implicó emitir dinero en forma creciente para cubrir el aumento de la demanda de crédito. El problema es que se emitían dólares que la gente no demandaba como tales, es decir, para atesorarlos, sino para gastarlos. La moneda norteamericana empezó a depreciarse y, hacia mediados de 2004, las perspectivas inflacionarias se volvieron preocupantes. Entonces, la Reserva Federal buscó consolidar el valor del dólar con subas graduales de sus tasas de referencia, que neutralizaran las presiones alcistas de la creciente demanda de crédito. Hasta ahora, los índices de precios parecen mostrar que la Fed está ganando la pulseada, a pesar de que la pérdida de valor del dólar continuó. La apuesta generalizada es que la suba de la Federal Fund Rate a 5% ó 5,5% consolidará el valor de la moneda. Pero, ¿si fuese necesario llevarla a 6,5%? La fuerte contracción de la liquidez, ¿no afectará los flujos de capitales?

* El siguiente artículo puede ser reproducido con previa autorización del autor.

La rápida apreciación del dólar, ¿no precipitará la baja de los commodities y de los activos financieros e inmobiliarios? Una agresiva suba de la tasa de EE.UU., ¿no arrastrará las de Europa y Japón? Todo esto, ¿cómo afectará las economías emergentes?

b) Europa: EE.UU. logró transformar su economía y ponerla en sintonía con la revolución mediática e informática que enfrenta el mundo y ahora disfruta de la consolidación de su nivel de actividad. Los principales países de Europa están encontrando dificultades políticas para encarar las reformas estructurales necesarias para minimizar los costos en bienestar y actividad económica que implicará la adaptación al nuevo escenario de globalización. A pesar de la excelente tarea realizada por el Banco Central Europeo para mantener estable el valor de su moneda, el euro, son constantes los embates en su contra que recibe de parte de los ciudadanos y políticos de sus principales socios, quienes no quieren enfrentar y encarar un mundo que cambia. Lo fácil es echarle la culpa a la “joven” moneda única. ¿Pueden las revueltas sociales y la resistencia al cambio de alemanes, franceses y otros europeos quebrar la solidez del euro? Los dolores de parto de la nueva economía europea, ¿matarán el proceso de profundización de la Unión? Un aumento de la percepción de riesgo o una fuerte contracción de la liquidez internacional, ¿podrían sumir a la UE en una crisis económica?

c) Argentina: El proceso de recuperación económica de los últimos años se basó en un elevado superávit primario y una política monetaria y cambiaria que mantiene controlada, aunque alta, la inflación. Lejos de la ortodoxia que le endilgan al gobierno, mantener la solvencia fiscal es para sus miembros un “costo” que es necesario asumir para poder aplicar el resto de sus políticas, las que se basan en:

a) el motor del crecimiento es el Estado, sacarle un peso al sector privado y gastarlo desde el sector público genera crecimiento, por ello la presión tributaria se ubica en niveles récords y no interesa asignar parte del enorme aumento de la recaudación a la búsqueda de un sistema impositivo más justo y eficiente;

b) el Estado determina el modelo económico, por lo que debe intervenir para fijar los precios relativos, dirigir la inversión hacia donde lo considere conveniente, influir arbitrariamente en la determinación de los costos empresarios, estatizar las obras de infraestructura o directamente los servicios públicos (correo, energía, aeronavegación, ferrocarriles, aguas, etc.);

c) el principio básico de gestión es la redistribución del ingreso, no solamente a través del gasto estatal asistencialista, sino de aumentos de sueldos por decreto, cambios en las condiciones laborales, congelamiento de tarifas de servicios públicos, acuerdos/controles de precios, restricciones a las exportaciones, etc. También se transfieren ingresos entre los distintos sectores empresarios, al forzar la provisión de insumos a precios menores a los que determina el mercado, ya sea mediante acuerdos de precios o retenciones a la exportación de dichos productos, o creando las condiciones para que los empresarios locales desplacen a los extranjeros. De esta forma, desde el sector público se determinan ganadores y perdedores. Dado que la política monetaria de tipo de cambio alto lleva a niveles de inflación alto, la gente ¿no podría empezar a huir del dinero? Los acuerdos de precios, ¿no terminarán en el establecimiento de precios máximos? Los aumentos de retenciones y las prohibiciones de exportar, ¿no se volverán una constante? Las empresas de servicios públicos vieron quebrados unilateralmente, por el Estado, sus contratos y las normas que los regulaban. Con tarifas congeladas y una gran incertidumbre sobre su evolución futura no habrá inversiones. Cuanto más alta sea la inflación, habrá menos chances de que el gobierno suba las tarifas, pero también será menor el valor real de lo que cobran las prestadoras. ¿Cómo acaba este círculo vicioso? ¿Hasta cuándo la acumulación de inversiones anterior a la crisis permitirá sostener la cantidad y calidad de las prestaciones? ¿Cuántos servicios públicos terminará reasumiendo total o parcialmente el Estado?

Conclusión: Las crisis no existen… pero, que las hay, las hay. De hecho, se pueden dar otros ejemplos además de los expuestos, desde una pandemia de gripe aviar hasta algún conflicto de magnitud en alguna parte neurálgica del mundo. Por ende, los gobiernos, las empresas y los inversores deben actuar con prudencia previendo los riesgos y posicionándose adecuadamente ante ellos.

 

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