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Fuimos Muy Ingenuos – 16-5-06
Por Alejandro Méndez (corresponsal de la Agencia EFE)
 
Como la crítica al Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) suele aburrir, qué mejor que mirar su historia: parece una novela de intrigas, con espionaje y drama personal incluidos. Falta el final, pero con lo que hay alcanza para darle razón al título.
 
Argentina fue uno de los 44 países que acudieron a la conferencia internacional en la que se creó el Fondo Monetario y el Banco Mundial, el22 de julio de 1944, en un lugar de Estados Unidos conocido como Bretón Woods (primera de las tantas confusiones de esta historia). El objetivo era acordar una fórmula que impidiera que se repitan los desastres económicos que habían desatado la Primera Guerra Mundial y su correlato, la Segunda, que por esas fechas estaba a punto de concluir con la derrota de Alemania.
 
La fórmula empezó mal: por obvias razones, EEUU y Gran Bretaña pesaban más que el resto de los 42 invitados. Además la invitación a Bretton Woods era a la "Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas" (otra confusión). De todos modos, estaba claro que se iba a definir la sorda lucha entre una potencia que se resistía a la decadencia (la británica) y otra en ascenso (la estadounidense). EEUU controló estrictamente todos los procedimientos, al imponer como secretarios o relatores de la conferencia a funcionarios del Tesoro (Ministerio de Economía), a quienes había entrenado para tal fin.
 
"Todos pueden opinar, siempre que sean complacientes o no digan nada", dijo un tal Goldenweiser, delegado de la Reserva Federal (banco central) estadounidense, al explicar el enfoque de su país. En la ecuación a resolver no estaba claro qué hacer con una Alemania a punto de ser derrotada. Tampoco cómo tratar a la Unión Soviética, comunista y por tanto enemiga del capitalismo, aunque, después de todo, aliada a los próximos vencedores. No fue el único enredo. En esta historia, se cruza el destino de varios personajes, como en una novela (o quizá el guión de una comedia).
 

Otro corralito dorado

La Unión Soviética estaba desangrada, con una economía al borde del abismo y sospechosa de ser una potencial enemiga. Gran Bretaña sufría fuertes deudas que la dejaban a punto de perder su imperio. Lo de Alemania se vería después. Surgía EEUU como nueva potencia tanto económica como financiera de la futura posguerra.
 
La primera paradoja de esta historia es que EEUU logró imponer su proyecto después de haber superado el desastre económico de los años '30 con las fórmulas del estratega de su rival británico, John Maynard Keynes. Los norteamericanos fueron los que más se habían beneficiado económicamente con la guerra, aumentando a pleno su capacidad productiva gracias a la copia de la política "keynesiana" que su presidente, Franklin Delano Roosvelt, llamó "New Deal" y usó para superar las secuelas de la depresión de los años '30.
 
En 1933, Roosvelt decidió que dentro de EEUU el dólar dejaba de tener al oro como patrón, con lo cual quedó con las manos libres para aumentar la deuda pública y financiar su política social. Con una ley en la mano, luego ratificada por la Corte Suprema de Justicia, obligó a los estadounidenses a entregar al Fisco todo el oro en su poder a cambio de dólares, a razón de 20,67 dólares por onza. Fue una ley aplicada so pena de arresto y confiscación del oro "para salvar la emergencia nacional existente" (¿le suena conocido?). En resumen, el segundo corralito de la historia, después del que se aplicó en China en el siglo XIII. La versión estadounidense le permitió a Roosvelt reunir unos 3.000 millones de dólares (de 1934, que son mucho más que ahora). En enero de 1934, cuando consideró que había acaparado todo el oro privado posible, devaluó la moneda nacional en un 41 por ciento, al fijar un precio de 35 dólares por cada onza del dorado metal. El patrón oro del dólar sólo quedó vigente para las finanzas y el comercio internacional. Faltaban 35 años para que también le llegara su hora.
 
Cabe aclarar que el corralito de Roosvelt no fue idea de Keynes, a quien se conoce por sus trabajos sobre el papel clave del aumento del gasto del Estado para reactivar la economía (lo que copió EEUU) reflejados en su "Teoría General de la Ocupación, el Interés y el dinero", de 1936.
 
- El caballero y el espía (subt)
En la conferencia de Bretton Woods (mal llamada, pero ya es tarde para cambiar), Keynes propuso la creación de una cámara de clearing internacional que concedía crédito automáticamente a los países deficitarios que tuvieran problemas en su balanza de pagos. Con este esquema, los británicos apuntaban a un orden financiero que no dependiera de las políticas norteamericanas y en el que el dólar no jugara un rol clave. Al mismo tiempo, aseguraba a Gran Bretaña un acceso importante al crédito internacional.
 
Pero se impuso el Plan White, que llevó ese nombre por su autor, el subsecretario del Tesoro de EEUU Harry Dexter White, primer director norteamericano del Fondo Monetario cuyo papel en la lucha por la hegemonía económica mundial le terminó deparando un trágico final. Al contrario de lo que proponía Keynes, el plan de White establecía la primacía del dólar y de EEUU sobre el sistema monetario mundial, por medio de mecanismos de cambios fijos basados en la relación dólar-oro y en la adjudicación de cuotas a los distintos países en relación con sus posibilidades monetarias. De este modo, los norteamericanos se aseguraron el poder de voto decisivo que aún mantienen en el Fondo Monetario.
 
John Maynard Keynes, como buen caballero británico, propuso a White como director ejecutivo del Fondo Monetario, que junto con su "entidad gemela", el Banco Mundial, celebró su primera asamblea en marzo de 1946 en Savannah (EEUU). "Espero que ningún hada mala maldiga a las entidades gemelas, que pertenecen a todo el mundo y deben estar comprometidas con el bien general, sin temor ni favor hacia ningún interés", dijo Keynes cuando acudió al "bautismo" de ambos organismos.
 
Pero el "hada mala" hizo de las suyas. En el "bautismo" se decidió que los dos organismos tengan su sede en Washington, bajo la próxima influencia de la Casa Blanca, que además impuso la tradición aún vigente de que un europeo dirija al Fondo Monetario y un estadounidense al Banco Mundial.
 
Keynes murió unos meses después y quienes maldicen las decisiones de Savannah no son precisamente las hadas, que fueron incluidas sin quererlo en esta novela. El caballero británico dejó como legado una teoría económica que aún resiste los embates del neoliberalismo. En cambio, Harry Dexter White, hijo de inmigrantes lituanos judíos, pasó de las altas esferas del poder hasta la marginación y la muerte repentina. Se murió en agosto de 1948, a los 55 años, cinco días después de quedar exhausto al declarar como principal acusado de espía en favor de los comunistas soviéticos durante la guerra. El presidente del comité del Congreso de EEUU que investigó a ex funcionarios del gobierno de Roosevelt por "actividades antinorteamericanas" era un diputado republicano llamado Richard Nixon. En una época de paranoia popular por el comunismo, las actividades detectivescas le dieron a Nixon el primer espaldarazo en una carrera política fulgurante que lo llevaría a ser presidente de EEUU, hasta que sucumbió por el escándalo de Watergate.
 
Las acusaciones contra White empezaron por haber podido tener en su pasado ideas o amigos de izquierda, al calor del clima liberal de la administración Roosevelt. Liberal e izquierdista sigue siendo hoy lo mismo en EEUU. Los "pecados" de White fueron el haber sido el verdadero autor del llamado Plan Morgenthau (por el nombre de su superior inmediato en la secretaría del Tesoro, Henry Morgenthau), que proponía la "agrarización" de Alemania y por tanto el debilitamiento de su poder industrial después de la guerra. Según sus enemigos, de haberse implementado ese plan habría dejado un espacio vacío para la influencia comunista en Europa Occidental. En cambio, el Plan Marshall, que sí se aplicó, ayudó a Alemania a fortalecerse económicamente. Así se resolvió el tema que había quedado en el tapete en la conferencia de Bretton Woods.
 
También se acusó a White de haber pujado por la incorporación soviética a los organismos financieros internacionales que él ayudó a crear, aunque finalmente la ex URSS no se incorporó. Por último, pagó el pato por sus ideas de inspiración "keynesiana" en lo económico, que en la posguerra ponían en duda la eficacia del libre comercio y el predominio de la banca de estadounidense en el nuevo orden monetario mundial.
 
En 1971, luego de inundar los mercados con dólares para financiar la guerra de Vietnam, Nixon declaró nula la convertibilidad internacional de 35 dólares por onza de oro. Justo cuando Estados Unidos estaba exhausto y endeudado, el respaldo del dólar pasó a ser "el sueño americano" y el FMI terminó por modificar el patrón monetario internacional al fijarlo en una canasta de monedas, la norteamericana incluida. Será por eso que Fidel Castro dice que el respaldo del dólar es "the US Army", aunque durante el crack de la bolsa de 1929 ya hubo quien se preguntara “qué pasará cuando el dólar se oxide".
 
En 1974, a poco de que Nixon renunciara por el Watergate, su sucesor, Gerald Ford, permitió que los norteamericanos pudieran volver a acaparar oro. Con su "autocrítica" de principios de año a cuestas (2004), el Fondo Monetario sigue el curso de la historia, que comenzó hace 60 años con un mal augurio: fue fundado en un hotel de las montañas de New Hampshire frente al Monte Decepción. Bretton Woods es sólo el nombre de su casilla postal. ¿Acaso quién se atreve a meterse con el Correo de EEUU?.
 
Nota: Escrito a mediados de 2004 y publicado en la revista de la Cámara de Industria y Comercio de Esteban Echeverría).
 
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