Usuario
Contraseña USUARIO NUEVO
Usuario :    Sigue el festival de bonos - 27-11-06 . . .
 
 
 
Sigue el festival de bonos - 27-11-06

CIUDAD DE BUENOS AIRES (EDICIÓN i). Muchas cosas son difíciles de comprender en la administración ‘kirchnerista’. Sin embargo, una de las más incomprensibles, irregulares y sospechosas es la forma en que el Tesoro Nacional obtiene dinero para cancelar vencimientos de deuda externa emitida ‘post default’. Indicadores mentirosos, bonos que se colocan entre amigos, vaciamiento de cajas autónomas del Estado y anuncios que se contradicen todas las semanas integran una estrategia que no encuentra explicación lógica en el mundo financiero.
 
EL FRACASO DE MAC LAUGHLIN
 
 La semana pasada, sin bombos y sin platillos, fue colocado el bono que emitieron la Argentina y Venezuela en forma conjunta. La emisión, que prometía ser histórica e iniciadora de una nueva modalidad en los mercados de capitales terminó como una serie menor colocada en amigos de Caracas.

 El Bono del Sur es la muestra real de la imposibilidad que tiene la Argentina para colocar deuda en los mercados internacionales, de la inutilidad de tener “el menor riesgo país de los últimos 10 años” o de obtener una mejora en la calificación de la deuda, como ocurrió hace dos meses.
 
 “Nos damos este lujo, perdónenme la inmodestia, pero no hay en el mundo quién dude de la fortaleza económica de Venezuela, de su capacidad de pago, de su capacidad de asumir compromisos”. sostuvo Hugo Chávez durante la presentación del llamado Bono del Sur.
 
 La infeliz frase dejó en claro que el país que genera dudas, que no tiene capacidad de pago y que no tiene “capacidad de asumir compromisos” es la Argentina gobernada por Néstor Kirchner. Por eso, los argentinos fueron socios menores de la emisión.
 
 Cuando Felisa Miceli y el secretario de Financiación, Alfredo Mac Laughlin, presentaron la idea original del Bono del Sur se daba por sentado que:
 
 > Se trataría de una emisión en conjunto, es decir, un solo acreedor nominal.
 
 > La emisión sería en dos monedas locales: bolívares y pesos.
 
 > Se vendería en los mercados internacionales.
 
 > Sería el primer paso de un plan que incluiría futuras emisiones conjuntas con otros países latinoamericanos (Brasil, Uruguay, Bolivia).
 
 > Cotizaría en los dos países.
 
 > La propuesta sería de un programa, es decir, múltiples colocaciones en el mediano y largo plazo.
 
 Sin embargo, la escasa información que se conoció en la Argentina que el famoso Bono del Sur no tuvo nada que ver con la promesa previa.
 
 Casi siempre ocurre con los anuncios de Néstor Kirchner desde el Salón Blanco de la Casa Rosada. El problema del Bono del Sur fue el enojo de Felisa Miceli con Alfredo Mac Laughlin, y la sospecha en la Casa Rosada que no era tan eficiente como creían ya que todos sus intentos de colocar deuda en el exterior, fracasaron. A nadie se le ocurrió sospechar que, probablemente, la culpa no era solamente de Mac Laughlin...
 
 De todos modos, el Bono del Sur emitido:
 
 > No se trata de un bono, sino de tres bonos que se compran en conjunto.
 
 > La participación mayoritaria es venezolana con US$ 500 millones, mientras hay dos bonos argentinos (Boden 2012 por US$ 300 millones y Boden 2015 por US$ 200 millones).
 
 > La emisión se hizo solo en el mercado interno venezolano para inversores locales e internacionales.
 
 > Los bonos cotizan sólo en Venezuela.
 
 > Los tres bonos están nominados en dólares.
 
 > El interés y capital, inclusive de los bonos argentinos, se pagaban en bolívares a los inversores venezolanos, aunque Venezuela cobrará en dólares del Tesoro argentino.
 
 > La emisión se realizó bajo leyes venezolanas. Así, dejamos la jurisdicción de los Estados Unidos, Alemania, Japón o Italia para caer en Venezuela.
 
 > No van a tener cotización, son bonos de compra única, es decir, para tener en cartera o vender realizando un split (dividiendo los tres bonos y vendiéndolos por separado).
 
 > Mientras el bono venezolano vence en 10 años, los argentinos vencen a 5 y 7 años, es decir, la duración real del bono de casi 8 años.
 
 > El bono se vendió a precio de bolívares oficiales y se revendieron –en el mercado secundario- a los Estados Unidos a precio paralelo, con una ganancia inmediata de 15%. No se descarta que los compradores en Nueva York hayan sido argentinos.
 
 > Con el dinero recibido, el gobierno de Venezuela adquirió US$ 419 millones de Boden 2012, con lo que se espera que el Banco Central de Venezuela los coloque con una ganancia de 15% antes de fin de año.
 
 > Venezuela colocó el bono entre pequeños y medianos inversores por montos menores a US$ 50.000, fáciles de sacar del país.
 
 > La tasa de interés implícita es muy alta, dado que el bono se colocó por US$ 95,50 por cada US$ 100 de valor nominal.
 
 La serie causó “alto interés público en Venezuela”, sostuvieron las agencias económicas internacionales dado que para US$ 1.000 millones de monto total se recibieron ofertas por casi US$ 9.000 millones (59.000 órdenes de compra de 103 entidades financieras). Lo que confirma que la emisión sirvió para sacar dólares -en forma legal e innominada- de la Venezuela de Hugo Chávez.
 
 En cualquier caso, ocurrió mientras el gobierno de Néstor Kirchner se afanaba en instalar que se encontraba tomando distancia de Chávez, en un giro pro-estadounidense...
 
 La serie implica una tasa de interés implícita cercana a 7,5% anual, en bolívares ajustables, lo que muestra un alto riego país como Venezuela –el emisor oficial del bono- si tenemos en cuenta, como dijo Chávez que se trata de “un lujo, perdónenme la inmodestia” para una país que nadie “dude de la fortaleza económica de Venezuela, de sus capacidad de pago, de su capacidad de asumir compromisos”.
 
 La emisión a 7,5% anual en dólares –tal como le pagará la Argentina a Venezuela cada año con la amortización y el capital- no es barata y se encuentra en los mismos niveles del Boden 2012, con lo cual, tener “el riesgo país más bajo de los últimos 10 años” le sirvió de poco al gobierno de Néstor Kirchner.
 
 DEUTSCHE BANK
 
 Aunque el ministro de Finanzas de Venezuela, Nelson Merentes, califique el Bono del Sur como “el primer instrumento de geopolítica financiera”, la emisión parece un pobre esfuerzo para mostrar que la Argentina puede colocar un bono de deuda en la era post-default. Sin embargo, la estructura de la serie muestra la debilidad financiera y legal del gobierno y estado argentino en los mercados financieros internacionales.
 
 A pesar de la obstinada negativa de la administración de Néstor Kirchner y los políticos ‘tilingos’ argentinos, los juicios que mantienen los ‘hold out’ que tienen bonos argentinos en ‘default’, pero que no adhirieron al canje compulsivo han sembrado los tribunales de USA, Alemania, Japón e Italia e imposibilitan colocar bonos legítimos por parte de la Argentina. (ADAPD: lo que lo impide es la obstinada y arrogante posición del Gobierno Argentino de creer que los acreedores perderán sus derechos graciosamente y que ello es gratis para el deudor (Argentina); aún los que aceptaron el canje compulsivamente no comprarán bonos argentinos nuevamente)
 
 De esta forma, el gobierno de Néstor Kirchner, con Roberto Lavagna o Felisa Miceli, debió usar la imaginación para colocar bonos argentinos. Así, en el mercado interno se han vendido en pesos y dólares, en el exterior se optó por unirse a Venezuela y no se descarta pedir a Brasil una emisión similar del Bono del Sur.
 
 Sin embargo, el fracaso de colocar un bono en Nueva York –se dice que Néstor Kirchner quiso hacer el anuncio cuando tocaba la ‘campanita’ en el NYSE (New York Stock Exchange)- sería la causa de la renuncia presentada por el secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, a concretarse “en pocos días más”.
 
 Según fuentes del Palacio de Hacienda, Mac Laughlin habría sido convencido por su esposa para retirarse de la actividad pública por sus problemas coronarios. Sin embargo, su ingreso al Ministerio de Economía fue para lograr que sus amigos en la banca extranjera volviesen a permitir a la Argentina vender deuda en el exterior.
 
 Mac Laughlin fue el encargado de articular una supuesta alianza entre el Deutsche Bank (entidad financiera internacional que hoy sirve de canal para enviar el dinero a través del mundo sin pasar por puntos que lo hagan embargable por los bonistas ‘hold out’) y el J.P. Morgan, entidad que aparece como más importante comprador de bonos en la era K post default. (ADAPD: hacen sus negocios a expensas de los acreedores legìtimos)
 
 Incluso, se ha sostenido que detrás de las megacompras por las entidades alemana y de USA, estaría ocultando a compradores nacionales, completando el giro de los bonos que se venden en Venezuela y terminan cotizando en la Ciudad de Buenos Aires, con ‘pingües’ ganancias para los intermediadores.
 
 De confirmarse el alejamiento de Mac Laughlin, y si Felisa Miceli logra ubicar a una persona de su confianza, el futuro de las emisiones internacionales de la Argentina quedará para
 
 > un eventual 2do. mandato de Néstor Kirchner, o
 
 > el posible 1er. mandato de Cristina de Kirchner, o
 
 > el 1er. mandato de algún otro heredero del Presidente, que debería cumplir con la exigencia primordial: que su apellido sea Kirchner.
 
 Hoy se dice que la Argentina colocará US$ 500 millones del tipo Bonar VII, el Nº2 en su tipo, completando las necesidades de financiación para 2006.
 
 Sin embargo, desde que Felisa Miceli se encuentra en el Palacio de Hacienda se desconoce si el Estado argentino cuenta o no con el dinero para afrontar las necesidades de financiamiento nacional.
 
 Desde hace dos años y medio, con Roberto Lavagna en el Palacio de Hacienda, el gobierno de Néstor Kirchner comenzó con una práctica bastante desaconsejable e irregular: por tener miles de millones de pesos depositados en el Banco Nación de los organismos públicos autárquicos, se financia sacando dinero de esas cajas.
 
 Desde entonces, más de dos docenas de colocaciones se han realizado luego de tomar el dinero de las arcas de la AFIP, la ANSeS, Pami, los fondos fiduciarios, y reubicando partidas presupuestarias. A tal punto llegó el movimiento de dinero que las operaciones formarán parte del Presupuesto Nacional 2007.
 
 Sin embargo, es bueno que el Gobierno obtenga dinero de un bolsillo para pagar necesidades de otro, pero no siempre es la solución que tiene mayor racionalidad.
 
 > La Argentina no baja el costo de su financiación con estas colocaciones intra-Estado.
 
 > Estos organismos ‘hiperlíquidos’ administran sus presupuestos al ritmo de las sucesivas colocaciones de deuda y si mañana el Estado se declarase en ‘default’ destrozaría a estos organismos autárquicos.
 
 > De allí la necesidad de colocar bonos legítimos en el mercado interno y en el externo.
 
 CUENTAS COMPLICADAS
 
 “Obtener dinero de la reserva” financiando el corto plazo con dinero necesario para el mediano y largo plazo, no es la solución que recomendaría un buen administrador del dinero público ya que cuando se producen los déficit fiscales, estas financiaciones nunca se cancelan.
 
 Además, es difícil explicar cuál es la causa por la que un Gobierno que tiene superávit fiscal y miles de millones de pesos depositados en los bancos de organismos oficiales tiene que recurrir a emisiones de deuda extrañas o complejas para hacer frente a sus obligaciones.
 
 ¿Acaso será que el superávit fiscal ya no es real sino apenas una afirmación gubernamental respaldada en la desinformación sobre las cuentas públicas?

 En medio de este debate sobre filosofía administrativa,
 
 > Mac Laughlin se irá a su casa,
 
 > el bono con Venezuela es un fracaso,
 
 > los mercados internacionales se mantienen cerrados para la Argentina ‘exitosa’,
 
 > se desconoce cuántos bonos se colocaron entre organismos autárquicos, y no hay programa de financiación para el año 2007.
 
 > Incluso, se desconoce que monto de dinero se necesita para finalizar el plan financiero 2006.
 
 Para el próximo ejercicio, las necesidades de financiamiento son importantes. Un trabajo de la Fundación Mediterránea lo explica de la siguiente forma: “(...) El mensaje de elevación que acompaña al proyecto del presupuesto 2007 establece que se va a continuar con los objetivos centrales de la política de financiamiento llevada a cabo hasta el momento, consistentes en proseguir con la normalización de los servicios de deuda y reducir la deuda pública en términos del producto bruto interno.
 
 En este sentido, se destaca la importancia de la consolidación de las cuentas fiscales con superávit primario. Por otro lado, se mantiene el diferimiento de los pagos de los servicios de la deuda pública del gobierno nacional pendiente de reestructuración, con ciertas excepciones.
 
 Durante el 2007 el gobierno deberá hacer frente a un total de $ 86.985 millones, compuestos por $13.875 millones de intereses de deuda y $73.110 millones por aplicaciones financieras, de las cuales $56.909 millones corresponden a amortizaciones y $ 16.202 millones a inversión financiera”.
 
 De esta forma, se trata del año con mayor necesidad de financiamiento que tiene que hacer frente Néstor Kirchner y un año electoral. Miceli debe buscar un especialista en financiamiento público.
 
 Según destaca la Fundación Mediterránea,”los principales recursos con que contaría la administración nacional para hacer frente a estas obligaciones son: el superávit primario, estimado en unos $ 21.045 millones; disminución de la inversión financiera por unos $ 4.855 millones, constituida básicamente por el cobro de las deudas que las provincias mantienen con la Nación; por anticipos del BCRA por unos $ 20.421 millones; refinanciación o nuevos préstamos con organismos multilaterales por $ 7.052 millones (con relación a las transferencias netas de los organismos internacionales, BID y BIRF, el programa financiero delineado supone el mantenimiento de la exposición de estos organismos respecto a Argentina) y finalmente los $ 33.612 millones restantes se financiarían con emisión deuda, ya sean títulos públicos, bocones, y letras, entre otras formas”.
 
 DISCRECIONAL
 
 De esta forma, el gobierno de Néstor Kirchner:
 
 > Basa el éxito de su año financiero en la buena y creciente recaudación de impuestos (ADAPD: asbolutamente discriminatoria).
 
 > Incluye altos niveles de cobranza de deuda que pocos consideran que se pueda alcanzar (recordemos que para lograr que bajara su candidatura a gobernador, Felipe Sola recibió una quita en la deuda provincia de casi $ 1.000 millones).
 
 > Los anticipos del Banco Central implican un esfuerzo financiero nunca visto por el Estado Nacional desde 1991 y la mayor descapitalización del BCRA en los últimos 40 años.
 
 > Se esperan de los organismos internacionales casi US$ 2.200 millones, una de las menores cifras registradas desde 1991, confirmando que se trata de un fuerte proceso de reducción de pasivos con el Estado Nacional.
 
 > Pero el dato clave es que casi US$ 11.000 millones deberán salir de colocaciones con Venezuela, el sector privado argentino y las cajas de organismo autónomos.
 
 Pero los problemas para la Fundación Mediterránea son mayores dado que el informe indica que “con relación a la asistencia financiera a las provincias, el proyecto de presupuesto prevé la posibilidad de modificar las condiciones de reembolso de las deudas que mantienen las provincias y Ciudad de Buenos Aires con el Estado Nacional. Asimismo, también se contempla la posibilidad de renegociación de la deuda de las provincias con acreedores externos, convirtiéndose el Estado nacional en garante o deudor de los mismos.
 
 Por su parte, para aquellas provincias que no cuenten con suficientes medios financieros para sustentar su esquema fiscal, se instrumentarían nuevos programas de financiamiento, a través del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial. Estos fondos se destinarán exclusivamente a atender vencimientos de capital de la deuda y para poder acceder a los mismos las provincias deberán estar adheridas a la Ley de Responsabilidad Fiscal.
 
 En concreto, el proyecto de presupuesto prevé un monto total de asistencia financiera por unos $6.040 millones, a través del Fondo para el Desarrollo Provincial. Ahora bien, considerando que la disminución de la inversión financiera, que asciende a $4.855 millones, está compuesta mayoritariamente por el recupero de los préstamos otorgados a las provincias, se advierte entonces que la Nación estaría poniendo a disposición de las provincias una cantidad superior a los vencimientos que ellas tienen con la Nación, con lo cual quedaría un margen cercano a los $1.200 millones para asistencia financiera adicional”
 
 Es otra forma de distribuir dinero electoral: haciéndose cargo de las deudas de las provincias, reduciéndola según la voluntad de Néstor Kirchner, garantizando financiaciones externas de las provincias amigas, administrando el dinero discrecionalmente.
 
 No es casual, entonces, que a fines de octubre especialistas del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo viajaran hasta la Ciudad de Buenos Aires para afirmar que debe reducirse la dependencia de dinero extra-presupuestario.
 
 Pero Felisa Miceli sostuvo que la deuda externa bajará en US$ 3.000 millones en 2007, olvidándose que si la inflación crece, más crece la deuda externa.
 
 Sin plan financiero y sin tener en cuenta los problemas futuros, el gobierno de Kirchner pregona su éxito y pretende que todos los consideren ciertos
 
CONTACTENOS

 
Busqueda