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Usuario :    Cuál será el destino de las reservas - 28-5-07 . . .
 
 
 
(ADAPD: Tomado de La Nación del 27-5-07- Envíenos su opinión a adapd@adapd.org.ar)

Las bóvedas del Banco Central ya tienen más de 40.000 millones de dólares y mientras muchos debaten sobre la conveniencia de seguir con la acumulación y los peligros de inflación, otros aspiran a volcar los activos en la economía real

Discusiones de abundancia. O mejor, discusiones que se pueden dar cuando los dólares que acumulan las bóvedas del Banco Central tocan a diario volúmenes récord.

Si bien los 40.261 millones de dólares con los que cuenta la autoridad monetaria aún no llegan a alcanzar los 56.000 millones que tiene Bill Gates, el hombre más acaudalado del mundo, la discusión sobre qué pasará con ellos ya se ha largado.

Los teóricos hacen cuentas y discuten cuál es el nivel apropiado de reservas con las que debería contar la Argentina para tener mayor fortaleza externa y, además, para disparar un eventual seguro anticrisis.

Y de la mano de esas posturas llegan otras discusiones: si la recompra de pesos en el mercado mediante varios instrumentos es o no inflacionaria, o sobre si la cantidad de deuda que emite el Banco Central para recuperar los pesos, con los que un paso antes compró dólares, no compromete la entidad monetaria.

Pero allí no termina todo. Cada vez son más los que miran de reojo semejante botín con algo, por qué no, de picardía.

Recuerdos no muy lejanos –de principios de 2006–, cuando el Gobierno dio la orden al Banco Central de que pagara con reservas la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ilusionan a los ojos indiscretos.

Si entonces se utilizaron casi 10.000 millones de dólares para pagar al Fondo, ¿por qué no destinar ahora parte de esos dólares para alguna gestión de Gobierno de fuerte impacto social? Dicho de otra forma, por qué no destinar parte de las reservas a la política.

Y allí aparecen discusiones mucho menos teóricas y proyectos que son viejos anhelos de la Casa Rosada. La recompra de la petrolera YPF a la española Repsol; la construcción de un tren de alta velocidad; la revitalización de un sistema hipotecario con tasas subsidiadas y, por qué no, la puesta en marcha de un magistral plan de obras públicas.

Debates impensados hace unos pocos años cuando las reservas del BCRA traspasaron los 10.000 millones de dólares y a mediados de 2002 llegaron a su mínimo histórico de 6800 millones, según datos que proporciona la propia entidad.

Según un trabajo que elaboró el Banco Central y que lleva la firma del actual presidente de la entidad, Martín Redrado, y de los economistas Jorge Carrera, Diego Bastourre y Javier Ibarlucía, las economías de todo el mundo han iniciado un crecimiento explosivo de las reservas internacionales.

“En el último decenio, [las reservas] alcanzaron el récord de 3,8 billones de dólares. Este proceso de acumulación fue motorizado principalmente por las economías emergentes”, sostiene el documento.

La Argentina, como economía emergente que es, no quedó aislada de esta tendencia mundial.

“El rasgo distintivo de la posconvertibilidad es que es la primera etapa de la historia reciente en la que conviven, en un horizonte de mediano plazo, significativos incrementos en las reservas, junto con superávit comercial y de cuenta corriente”, relatan los economistas.

El equipo que conduce Redrado ha mantenido una política constante, pese a algunas críticas. Por un lado, compra dólares para mantener la cotización de la moneda estadounidense al precio que tiene actualmente y que beneficia, principalmente, a los vendedores de commodities y a los exportadores.

Pero claro, esa compra tiene como consecuencia que los pesos que circulan en el mercado sean cada vez más. Por caso, por cada dólar que entra en la bóveda del BCRA, tres pesos quedan circulando en la economía.

Entonces viene la segunda parte de la política monetaria: la llamada esterilización del mercado. ¿Qué significa? Ni más ni menos que aspirar esos pesos mediante algunos mecanismos que, claro está, tienen su costo.

Entonces el BCRA emite deuda (Nobacs y Lebacs), por la que paga un interés. Ese sería, según varios economistas, el costo de gran parte de las reservas que hoy tiene el Central. Una suerte de alquiler de reservas.

“Hay varias teorías en este tema –explicó una alta fuente del Banco Central a LA NACION–. Algunos consideran que no hay que comprar ni un solo dólar en el mercado cambiario. Los otros dicen que no hay que esterilizar nada, ya que todos los dólares que se compran son demanda de dinero. Sin embargo, nosotros optamos por algo intermedio".

Y entonces, el hombre del Banco Central dice que la postura de la entidad tiene que ver con una economía, la argentina, que es de transición. Es decir que, más allá de exhibir buenos números, aún está lejos de poder considerarse sólida.

"EL BCRA tiene una política intermedia. Aplica el gradualismo en el tema de acumulación de reservas", sostuvo la fuente.

"¿Qué significa?", le preguntó LA NACION. Que si no compramos dólares el valor de la moneda tendría una caída virulenta y eso significa que dejaría de haber superávit comercial, uno de los pilares de la política macroeconómica. Pero a su vez, si no esterilizamos el mercado existiría una fuerte presión inflacionaria", agregó la fuente.

El Banco Central esteriliza gran parte de lo que compra para no tener complicaciones inflacionarias.

"Pero cuidado. Hay otras herramientas que ayudan a secar la plaza. Por ejemplo el superávit fiscal -el Estado gasta menos de lo que recauda entonces ese dinero se retira del mercado- o los redescuentos de los bancos. No todo es deuda del Central", se defiende funcionario.

Algunas críticas

Pero claro: esta política más pragmática que ortodoxa no deja a todos contentos.

"No estoy de acuerdo con que el BCRA emita deuda. Cuando se reformó la carta orgánica y se le permitió endeudarse, yo no estuve de acuerdo", se apuró en contestar el ex presidente del Banco y ex ministro de Economía, Roque Fernández.

El economista Luis Secco opina que la acumulación de reservas puede ser vista como un seguro frente a potenciales shocks externos. "Cuanto más vulnerable es un país a tales shocks mayor será el nivel de reservas adecuado." José Dapena, del Cema, también opina que mientras más reservas haya, es mejor para la economía, pero inmediatamente advierte que puede haber algún peligro de inflación si continúa la compra de moneda extranjera.

Miguel Kiguel, subsecretario de Finanzas del gobierno de Carlos Menem, dijo: "Cuarenta mil millones de dólares parecería ser suficiente para dar tranquilidad a los inversores externos y mantener la estabilidad financiera".

Desde el Central establecen alguna diferencia entre una deuda común y la que emite el Banco Central.

"Es diferente porque, claramente, el pasivo tiene un activo que lo respalda. Ese es el límite de la emisión: la tenencia de un activo", dijo una alta fuente.

De acuerdo con el trabajo del BCRA, la entidad utiliza cuatro manera de esterilizar el mercado.

"En primer lugar, se encuentra la colocación de pasivos no monetarios en forma de letras de corto y mediano plazo (Lebac y Nobac). Un segundo canal es la cancelación de las deudas contraídas por los bancos a partir de la crisis financiera de 2001-2002", concluye el estudio.

Adicionalmente, se efectuaron operaciones de pases pasivos y además, se realizó venta de títulos públicos en cartera del BCRA, aunque esto se dio mucho más ocasionalmente que los anteriores.

Reservas a la política

Pero subyacente a este debate que tiene mucho de académico, está agazapado otro menos técnico: la utilización de el botín para volcarlo a la economía real.

"En cuanto a posibles usos alternativos de las reservas de admitirse un uso muy sobrio y acotado de las mismas, la prioridad sería aplicar tales fondos a la negociación con el Club de París para concluir de una vez con este asunto pendiente y tornar aun más expedito el frente externo", dijo el economista Eduardo Curia.

Alguien que está cerca de las reservas graficó los embates que se intentan para utilizar los dólares.

"Lo que es noticia es el gol. Y el gol se produjo cuando el Gobierno destinó 10.000 millones de dólares a pagar el Fondo. Pero antes y después de ese gol hubo varios penales atajados que nunca son noticias", explicó en referencia a varios proyectos, que finalmente no prosperaron y que buscan darle algún destino a las reservas.

El pago al Fondo es un antecedente que desvela a todos: a quienes las utilizaron y a quienes las dejaron ir.

De hecho, desde que el presidente de la petrolera Repsol YPF, Antonio Brufau, hizo pública algunas declaraciones sobre la necesidad de contar con un socio estratégico argentino en la compañía española, el rumor de que la venta se concrete a la estatal Enarsa no dejó de crecer. "Sería a cambio de alrededor de 4000 millones de dólares por el 24% de la empresa y se pagaría con las reservas del Central", dijo hace pocos días un empresario de servicios.

Por ahora, para sacar las reservas del BCRA hace falta una ley. Y hay varios proyectos que apuntan a eso.

Por Jorge Oviedo y Diego Cabot
De la Redacción de LA NACION


Año por año

1994
US$ 17.930 millones


El "tequila" bajó las reservas en marzo de 1995 a 12.496 millones

1999
US$ 26.200 millones


Pasado el "tequila" las reservas se recompusieron

2002
S$ 6800 millones


Luego de la crisis los activos bajaron fuertemente

2006
US$ 16.990 millones


Se fueron 9910 millones para pagar al Fondo Monetario

2007
US$ 40.261 millones
 
 
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