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Usuario :    La farsa del superávit fiscal argentino es una humillación i . . .
 
 
 

  

Si no se le paga a nadie, es obvio que hay superávit fiscal. El Gobierno argentino 'dibuja' el superávit fiscal suspendiendo pagos a proveedores. Las cuentas fiscales argentinas no son las que festejan los Kirchner, y ese es el motivo central por el que fracasa la negociación con el Club de París: los Kirchner no quieren que el Fondo Monetario Internacional audite las cuentas públicas y descubra la verdad.

 

El aumento interanual del gasto público rozó el 35% en los primeros 3 meses del año, pero esto no impidió que el superávit fiscal primario (ingresos menos gastos, antes del pago de intereses de la deuda) trepara un 74% en el mismo período, según el Gobierno argentino.

 

Mentira. Las cuentas omiten la notable suspensión, demora y diferimiento de pagos en que incurre el Fisco argentino para alcanzar esos resultados.

 

En la contabilidad estatal se omite informar sobre la morosidad en que incurre el Estado respecto del cronograma de pagos.

 

El ahorro público alcanzó los $ 8844 millones entre enero y marzo, según informó el Ministerio de Economía. El ex ministro Martín Lousteau debe suponer que todos los economistas son imbéciles. O que él ha descubierto la pólvora, cuando es una práctica irregular y desleal en la que, lamentablemente, han incurrido muchas administraciones públicas.

 

Si se descuenta el pago de intereses de la deuda pública, la mejora del excedente fiscal fue sustancialmente mayor: el superávit financiero más que cuadruplicó al del 1er. trimestre del último año, hasta alcanzar los $ 4818,7 millones.

 

Pero no se informa sobre el incumplimiento del cronograma de pagos a contratistas, proveedores, subsidiados, etc.

 

La mejora, según otro 'iluminado', Juan Carlos Pezoa, secretario de Hacienda, amigo de Alberto Fernández y ex colaborador de Domingo Cavallo, se logró a pesar del impacto negativo del paro agropecuario en la recaudación impositiva (se demoraron exportaciones de cereales y derivados, por lo que los ingresos por retenciones a la exportación fueron menores a los esperados), una pérdida que fue compensada parcialmente por el giro de utilidades del Banco Central al Tesoro, por $ 1.000 millones.

 

Es  un monto similar al del año anterior, que además está en línea con lo estipulado en el presupuesto 2008 aprobado por el Congreso.

 

El dato fue difundido por el ministro Lousteau, en una conferencia de prensa en la Casa Rosada, luego de una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de la que también participó el secretario de Hacienda, Carlos Pezoa. A ninguno de los 3 se les cayó la cara de vergüenza por el ocultamiento de la realidad.

 

Lousteau reiteró la importancia del superávit, al afirmar que "le ha otorgado durante todos estos años la fortaleza suficiente a la economía argentina para seguir creciendo".

 

El ministro brindó también algunas pautas sobre la evolución del gasto. Dijo que las erogaciones que más aumentaron fueron las vinculadas con las inversiones en infraestructura para la atención de algunos de los "sectores más vulnerables" y para mejorar las vías de comunicación, la infraestructura productiva y social.

 

"El otro gasto que tiene un ritmo de crecimiento un poco superior al promedio tiene que ver con todas aquellas compensaciones que paga el Estado y que permiten deslindar los precios domésticos, los precios que pagan todos los argentinos, de los precios internacionales", completó Lousteau. Se refería a los subsidios para el agro y la agroindustria.

 

El superávit acumulado durante el 1er. trimestres da cuenta de un cambio en la tendencia de las finanzas públicas: el alza en los ingresos se aceleró -por los cambios introducidos en las retenciones a los granos y el petróleo y sus derivados, y a la minería- y además se ubicó por encima del incremento de los gastos, que fue inferior al registrado el año anterior. En 2007, el Gobierno implementó una moratoria previsional que sumó 1,2 millón de beneficiarios al sistema de reparto y provocó un salto en el gasto de la seguridad social.

 

 

 
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