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Deutsche Bank desconfía del Banco Central argentino  11-10-2008

La 'flotación controlada' que ensaya la Argentina como política cambiaria, y que recibió elogios de la presidente Cristina de Kirchner, fue cuestionada en un informe para clientes del Deutsche Bank.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Surgen nuevas dudas acerca de la capacidad argentina de sobrellevar sus vencimientos de deuda durante el futuro próximo.

Es más: hay incertidumbre sobre la política central para imponer una determinada paridad cambiaria al mercado cambiario.

Aún cuando la Argentina insiste en que se encuentra tan fortalecida como nunca antes había estado, hay sospechas de que es más simulación que realidad.

Acerca de los riesgos argentinos, antes del estallido de la crisis financiera global, el propio Barclays, 1 de los 3 bancos intervinientes en la oferta de reapertura de canje para bonistas hold-out, ya había advertido, aunque aquel 'research' pasó más o menos desapercibido para el gran público (aunque no para los bonistas).

Ahora, para fundamentar aún más esas especulaciones, Deutsche Bank abordó en el tema y es otro de los 3 bancos que 'colaboran' con la Argentina...

Maximiliano Montenegro y Claudio Zlotnik reprodujeron en el diario Crítica de la Argentina parte del informe para clientes del Deutsche Bank:   

"(...) '¿Se está esperando que ocurra un accidente en la Argentina? Estamos preocupados por el riesgo de una sustancial devaluación en la Argentina. (...)' El pronóstico apocalíptico, en medio de la crisis financiera internacional, proviene del lugar menos pensado por el Gobierno: el Deutsche Bank, uno de “los tres importantes bancos” –como los llamó Cristina Fernández– que presentaron la propuesta de canje de deuda a la que apuesta la Casa Rosada para despejar los vencimientos del año próximo. (...)  

El documento (...) fue escrito por el “reasearch team” (equipo de investigaciones) del banco alemán, encabezado por Arend Kapteijn, su economista jefe, desde Londres.  

El titular del Deutsche para la Argentina, Marcelo Blanco, se reunió con Cristina el 29 de septiembre, junto a los representantes del Citigroup y Barclays, las otras dos entidades que participan de la propuesta para los bonistas que no ingresaron al canje de deuda de 2005. Dos días después, el 1º de octubre, los analistas del Deutsche publicaron el lapidario informe para un exclusivo listado de clientes.  

“Estamos preocupados por el riesgo de una sustancial devaluación. Mientras las monedas de la región se devaluaron y continuarán haciéndolo frente al dólar, el peso tuvo una moderada depreciación de sólo el 4% desde su pico. El precio de las commodities continúa cayendo y la inflación galopante, subestimada por las cuentas oficiales, erosiona la competitividad del peso”, afirman.  

“La expectativa es que el crecimiento disminuya, lo cual podría ayudar a acercar el número de inflación real al reportado oficialmente, y daría espacio para la largamente esperada normalización de la situación del INDEC. Pero esto sólo incrementa los incentivos para dejar que el peso se devalúe”, agregan luego.

Tal vez el punto más dañino del informe es que pone en duda las verdaderas reservas del Banco Central: “La aparente estabilidad del tipo de cambio y las reservas de US$ 47.000 millones son, en nuestra opinión, maquillaje. Esconden la sustancial intervención cambiaria (del Banco Central) y la caída fuera de balance de las reservas como consecuencia de la demanda local de dólares, la cual no creemos que pueda ser contenida a medida que la aversión al riesgo aumente y el mercado local continúe desconfiando por la propia inflación y, más importante, por la pérdida de credibilidad debido a la subestimación de la inflación informada oficialmente”.  

Que el Central está frenando una devaluación mayor no es ninguna novedad, porque justamente ésa es la política de tipo de cambio administrado que lleva adelante Martín Redrado. El titular del Central cree que dejar subir el dólar más bruscamente provocaría pánico en los ahorristas y prefiere que el peso se devalúe muy lentamente mientras monitorea la evolución de los depósitos en los bancos.

Pero el Deutsche denuncia que el BCRA ocultaría la pérdida de reservas que le insume la intervención cambiaria, lo cual nadie –salvo el banco alemán– está en condiciones, por ahora, de demostrar ('Acumular contratos a futuro vendiendo dólares en un intento de frenar la demanda sin mostrar la pérdida de reservas ha creado una situación insostenible, no diferente de un juego Ponzi para el Gobierno, el cual tememos que sólo termine mal').  

Para fundamentar que las reservas serían menores a las informadas por el BCRA, se descuentan a los US$ 47.000 millones los siguientes ítems:  

> “La pendiente operación del pago al Club de París por US$ 7.000 millones.”  

> “Nuestra estimación de la deuda contraída (por el BCRA) con el BIS (Banco Internacional de Basilea) es de US$ 3.000 millones.”  

> “Una estimado de US$ 3.000 millones en operaciones de recompra de bonos de la deuda.”

> “La creciente posición en contratos de venta a futuro de dólares, que estimamos en el rango de US$ 12.000 millones, en un intento por contener la demanda de dólares sin mostrar la pérdida de reservas.” (...).

 
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