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Pésimo informe: Las reservas y lo que viene no dejan lugar a la ilusión "En 2009, las reservas del BCRA cubrían compras por casi 15 meses. Este indicador empeoró respecto al año pasado y se acerca hoy a 4 meses, constituyendo uno de los dos peores de toda América latina. (...) El ratio actual es peligrosamente más bajo que en momentos críticos como la hiperinflación de 1989 o la ruptura de la convertibilidad en 2001. Sólo en el momento del Rodrigazo, en junio de 1975, el ratio fue peor que el actual", dice el informe del estudio Massot & Monteverde, titulado "Sector externo: perspectivas", que no muestra un buen rumbo: 10/12/2014 12:57 CIUDAD DE BUENOS AIRES (M&A Inc.) • En el presente contexto de escasez de dólares, la evolución esperada de la balanza comercial resulta crucial en la conformación de expectativas cambiarias. • Aun considerando como válido el nivel de reservas internacionales informado por el BCRA, éste resulta francamente exiguo en relación al flujo de importaciones. • El índice reservas / importaciones mensuales promedio es fundamental, pues ilustra qué espaldas tiene el Central —sin financiamiento externo— para sostener el abastecimiento interno. • En 2009, las reservas del BCRA cubrían compras por casi 15 meses. • Este indicador empeoró respecto al año pasado y —tomando las reservas brutas— se acerca hoy a 4 meses, constituyendo uno de los dos peores de toda América latina. • Los bancos centrales de Brasil, Uruguay, Perú o Bolivia cuadruplican y hasta casi quintuplican la marca del BCRA. • El ratio actual es peligrosamente más bajo que en momentos críticos como la hiperinflación de 1989 o la ruptura de la convertibilidad en 2001. • Sólo en el momento del Rodrigazo, en junio de 1975, el ratio fue peor que el actual. • Pero si tomamos las reservas netas efectivas, el ratio arroja un mínimo alarmante, sin precedentes históricos. • A esto debe añadirse que a partir de enero próximo habrá que hacer frente a vencimientos de deuda en moneda extranjera por U$ 15000 MM. • Otro punto que preocupa es la pérdida efectiva —no meramente contable— de reservas por la operatoria de dólar ahorro, que seguramente se llevará más de U$ 3200 MM al cerrar el año. • Por último, la venta de dólar turista implicará una salida adicional de al menos U$ 600 MM. • Por otro lado, si el gobierno pretende revertir la contracción de la economía deberá aliviar con urgencia el cepo importador. • Pero en las presentes condiciones macroeconómicas, si lo hace, el saldo proyectado (y la consiguiente generación de divisas) sufrirá un recorte adicional. • Se espera que el alivio —en realidad, estrictamente contable— que ha experimentado el nivel de reservas en el último mes permitirá recortar —aunque en una porción pequeña—el ya enorme volumen de importaciones pendientes de pago y algunas remesas de utilidades. • En noviembre las reservas brutas informadas por el Banco Central aumentaron US$ 801 MM gracias a algunos pases de magia contables: fundamentalmente, la activación de un segundo tramo del swap con China, que se sumó al primer segmento —suman ya US$ 1322 MM— y a los fondos acreditados a favor de los bonistas del exterior, que siguen contándose dentro de las reservas. • La prioridad en la liberación de los pagos la tendrán los productores dependientes de insumos importados a los efectos de que sostengan sus niveles de actividad y empleo. • La idea es ampliar el cupo semanal concedido al sector automotor y a las armadoras electrónicas de Tierra del Fuego, a lo que se agregaría un nuevo cupo para fabricantes de motos y de bienes de capital. • De todas formas, el desembolso extra no superaría los US$ 200 MM en el mes. • Hay también otros factores endógenos y exógenos que incidirán en nuestra capacidad para generar divisas comerciales. • El achicamiento de la economía tendrá un premio consuelo, que es el impacto favorable en el saldo comercial, al reducir las compras externas. • En cambio, factores internos como el atraso cambiario, la presión tributaria y el conflicto con los hold–outs seguirán afectando el volumen comercial. • También jugarán en contra los externos, como es el caso de la desaceleración de la economía china, la demanda más débil de Brasil, eventuales sanciones que pudieran venir de parte de la Organización Mundial de Comercio y una mayor fortaleza del dólar. • En ese sentido, se espera que el año que viene desciendan los precios promedio de los principales productos de exportación y de importación, lo que afectará las cantidades transadas y el saldo final. • El retroceso del petróleo es beneficioso pues generará un importante ahorro, del orden de los US$2500 MM, en las divisas que actualmente erogamos para cubrir el faltante energético. • Esta estimación supone que el volumen de energía a importar permanecerá relativamente estable. • Por cada US$10 de caída del petróleo, el déficit energético se reduce en unos US$500 MM. • La caída de la soja, en cambio, provocará pérdidas de exportaciones por no menos de US$ 6500 MM (aunque podría acercarse a los US$ 8000 MM). • Este estimado no considera el incentivo que puede representar para los chacareros retener mercadería a la espera de mejores precios. • Por cada US$ 10 que cae la soja, el valor exportado se reduce también en U$S 500 MM.
 
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